¿De cuando llegó el móvil, y con ello los SMS (y solo los SMS)?
¿Y de cuando no existían los blogs, o de cuando empezaron, y tú no tenías uno, ni te preocupaba que alguien desconocido te visitase en internet?
¿Y del primer móvil con cámara?
¿… Y del primer móvil que hayas tenido?
¿Te acuerdas de lo bien que suena un vinilo?
¿De cuando te pasabas las noches durmiendo en lugar de estar de madrugada programando?
¿Y de cuando ibas de viaje y no te andabas preocupando por qué fotos subirías a tu red social, foro, a DeviantArt o a Flickr?
¿Te acuerdas de cuando, si tenías música en tu ordenador, era porque la habías ripeado del CD?
Claudia Dans dice que no.
Pero yo francamente creo que esto lo dice para dar rotundidad al post.
Yo sí me acuerdo
Mi primer móvil, a su vez mi primer móvil con cámara, un Sony Ericsson T610, con un botón del infierno a la derecha, en un mundo en el que la conexión móvil a internet era algo que solo unos pocos podían permitirse.
Y hoy, con un HTC Legend, táctil, con Android, cuasi-continuamente conectado, cámara con 5 veces más resolución, WiFi…
Una conexión a Infovía, antes de la conexión a Internet: Una red creada solo para España, por Telefónica. A una velocidad de 28800bauds, que posteriormente subieron a 56k. Con un modem del que todavía recuerdo el ruido que emitía.
Hoy en día la velocidad en mi casa multiplica por 200 a esa velocidad original. Y no es solo a España. Es la Internet global.
Mi primer portátil… Hace menos de un año que tengo portátil por primera vez (quitando los VTech de juguete que eventualmente me fueron regalados, y en los que programaba en BASIC antes de los 10 años). Un MacBook Pro. Con Wifi. Con Bluetooth. Tecnologías de conexión sin cables que tienen menos de la mitad de años que yo.
Mi primera cámara de fotos…, no era mía, era de mi padre; pero yo hice un par de fotos de algún carrete. Una Ricoh SLR con un display LCD que mostraba el número de fotos que le quedaban, el nivel de las pilas y la velocidad de obturación. Y nada más. Palabras como HDR todavía no habían sido siquiera acuñadas.
Siempre he tenido algún reloj de pulsera, desde que tengo memoria. Recuerdo que siempre ha sido digital. El único reloj que me sirve y no es analógico es un Lotus de mi comunión. Los demás, Casios digitales a excepción de uno cuya marca no recuerdo y que me rompió.
Pero el reloj que tenía antes recordaba alarmas o números de teléfono. A día de hoy eso poca utilidad tiene, con tan limitado espacio y tan parca interfaz.
Mi reloj actual, un Casio PAW1500-7V tiene brújula, altímetro, barómetro, 5 alarmas, cuenta atrás, cronómetro, sincronización automática de la hora y del horario de verano, retroiluminación automática, carga solar.., vamos, funciones mucho más cómodas.
Cuando antes, para buscar información tenías que esperar a llegar a casa y buscarlo en un tomo, o ya más tarde, en el ordenador; cuando ahora simplemente dices «Espera que me conecto y te lo digo».
Siempre recordaré los vinilos que mi padre ponía los domingos para levantarnos en el equipo de música, ya hace años. Ahora ha perdido un poco esa costumbre. La calidad de su sonido era impecable, incomparable con los algoritmos con pérdida actuales como el MP3.
De lo que no me acuerdo es de no estar programando en algún momento alguna cosa. Eso sí que.. no ha cambiado nunca para mí.
Pero mi vida no ha cambiado tanto. No ha sido una revolución, ha sido evolución.
Sigo desayunando café con cereales. Cuando iba al colegio desayunaba los cereales con Cola-Cao; pero hará ya 6 años al menos que lo he sustituido por café con leche.
Pero ahora escribo en twitter, en el blog (muy de vez en cuando, pero cuando puedo lo hago), en facebook, en Tuenti.
Me he separado de alguna gente de la infancia, por diversos motivos; de alguna gente más de lo que me gustaría; pero he encontrado nuevas amistades aquí.
Compro y regalo cosas que antes deseaba que me regalasen a mi.
Ya no leo noticias en papel. O al menos, casi nunca.
Tengo portátil (esto ha sido un gran cambio).
El correo electrónico por fin tiene un sentido para mi, y me jode que la gente no sepa utilizar las conversaciones hiladas de Gmail.
Montones de cosas han pasado y experiencias se han vivido.
Y lo que queda por hacer.
Soy de la era digital. Y no volvería atrás. Desde luego, quedan muchas cosas por mejorar, y en el pasado nos podemos apoyar. Pero no para rescatarlo, sino para cambiarlo, mejorarlo, actualizarlo, volverlo más mágico de lo que fue.
Y con mi modificación de una frase de Sir Arthur C. Clarke me despido: «Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada será indistinguible de la magia».
Hagamos del futuro algo mágico.
