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L.A. Noire

Lunes, julio 9th, 2012

tl;dr: Un juegazo.

Argumento.

Son los años 40 de Estados Unidos, plena expansión. Encarnas hasta casi el final del juego a Cole Phelps, un héroe de guerra —que luego veremos que, por supuesto, tiene sus cargas de conciencia de la guerra en Okinawa—, en su ascenso (y descenso) por su carrera profesional en el departamento de policía.

Esta vez Rockstar Games publica un juego del «lado de los buenos», en un Los Ángeles lleno de corrupción de la que, por supuesto, Phelps será el último en enterarse. Mucho más tarde que el propio jugador.

A la par que el caso en el que Phelps está trabajando, ocurre una trama de la que el jugador se puede enterar leyendo los periódicos que hay por la ciudad.

Detalles.

El sistema de movimiento y las expresiones son fascinantes. Además de ser cruciales para realizar el trabajo de detective (analizar la cara de los sospechosos y juzgar si dicen la verdad o mienten) proporcionan un nivel de detalle y realismo que acerca realmente mucho a estos personajes.

Además, el modo de marcar pistas, ir a lugares, y recordar descripciones de sospechosos se hace desde la libretilla del detective, una forma muy elegante de resolver una parte que se usará mucho durante el juego. Actúa en parte similar a como lo haría a día de hoy una PDA: se escriben cosas y se marcan como vistas con el lápiz (esto lo hace Phelps automáticamente).

Por otra parte, y como esta vez estamos del lado de la justicia y la corrupción, no deberemos de atropellar a personas, causar daños a la ciudad (eso incluye farolas, bancos, cubos de basura…), ni a otros vehículos. Incumplir estas cosas tendrá como repercusión una valoración menor a la hora de resolver el caso (en el que se incluirán los costes estimados de estos daños). Para solventar el problema de conducción que tiene mucha gente y por la que es incapaz de ir de un sitio a otro sin chocar, y también para evitar el aburrimiento que causaría tener que recorrer media ciudad a 35 mph para llegar sanos y sin destrozos al lugar de un crimen, LA Noire tiene la opción de que le indiques a tu compañero que conduzca. Exacto. Además, con esto, nos libramos de todo el paseo, y aparecemos teletransportados al lugar objetivo, sin perder ni un segundo.

Las únicas ocasiones en las que esto no ocurre es inmediatamente antes de ir a un lugar “importante”, en la que tu compañero y tú dais una valoración u opinión sobre un tema. Y luego, ya hemos llegado.

La vida del detective es dura, y Rockstar y Tivoli Games lo saben. Y para poder tener las comodidades de las que otros juegos disfrutan, en el menú de opciones podemos activar o desactivar ciertas opciones que diluyen el realismo en el juego.

Por ejemplo, al acercarnos a una pista, en principio, no tenemos indicación visual alguna de que podemos interactuar con ella. Hemos de ser nosotros los que, por iniciativa propia, pulsemos el botón, sin indicaciones de que podemos hacerlo o no. Y, al igual que cualquier detective, tampoco sabremos, más que por nuestro criterio, cuándo hemos terminado de peinar una zona.

Para que cualquiera pueda jugar, y sin dedicar mucho tiempo a ser concienzudo, se provée una ayuda musical (la música de fondo se atenúa mucho cuando ya no queda nada por buscar), y otra en forma de lupa en el HUD cuando haya algo por lo que podamos pulsar el botón de interactuar.

Aunque hay muchas cosas implementadas en el juego (persecuciones a pie y en coche con delincuentes, conducción, peleas armados y también con los puños, seguir a vehículos sin que nos vean, o seguir a personas por lugares, de incógnito, escondiéndose tras periódicos y disimulando mirar escaparates), el videojuego no requiere de combinaciones mortales de botones para realizar ninguna pirueta, sino que generalmente, además del ratón y las teclas de movimiento, solamente serán necesarias teclas adicionales para abrir la libretilla, correr/andar y ponerse a cubierto.

Phelps es capaz de desenfundar el arma automáticamente cuando la situación lo requiera, o de suponer que al pulsar repetidamente el botón izquierdo del ratón queremos dar un placaje al hombre al que estamos persiguiendo a pie. Oh, y si se le cae el sombrero (por ejemplo porque una bala lo empuja fuera de su cabeza), al volver a pasar cerca esto hará que se lo vuelva a poner.

Apariencia cinematográfica.

Se nota que se ha querido dar mucha importancia a la apariencia de realidad, al cinematografismo en este trabajo.

Hay multitud de escenas de corte, sueños, visiones de la trama de las noticias en los periódicos, alguna de la vida personal de Phelps…; réplicas 3D de modelos de coches de la época, ¡e incluso suena en la radio música de aquel momento!

Rockstar Games se ha permitido pagar por poner muchísima música en la radio, así como programas de tertulias que realmente sucedieron en aquellos días.

Además, se ha tenido especial cuidado en edificios históricos(aunque yo no he estado nunca en Los Ángeles, y no puedo corroborarlo), están por ejemplo la estación de Union Square, la Oficina de Registro, la Biblioteca Pública, los cines RXO, y muchos más. Esta clase de lugares, al pasar por ellos, quedan guardados en el mapa, para que después de cerrar el caso, si queremos, volvamos a visitarlos.

Conclusión.

Aunque parece durante todo el juego que nunca puede uno tomarse un descanso, la verdad es que en medio de un caso uno puede tardar todo lo que quiera y resolver “crímenes callejeros” (pequeños altercados por los que, según vamos andando, nos avisan por radio y a los que podemos responder o no). En cualquier caso, además de ser una experiencia cinematográfica excelente, en la que tan solo un par de “escenas” de tiroteos dan la sensación de ser “relleno” para aumentar horas de juego, el juego da bastante de sí.

A mi se me hizo más largo que Crysis, aunque no aguantó una semana ninguno de los dos : )

Es un juego digno de probar, y va aumentando el ritmo según avanza el juego, y el número de persecuciones que Phelps tiene que hacer.

 

Mi generación

Sábado, octubre 9th, 2010

En respuesta (extremadamente tardía) a RaveN en su Blog.

Yo soy de ‘la generación futura’ entonces.
La remesa de la década de los ’90, del año en que dos días antes de nacer yo, Tim Berners-Lee distribuye por EEUU documentos acerca de una futura red mundial.
El año en el que nació Sonic, mascota de SEGA; el año en el que sale a la venta el prmer ejemplar de Hobby Consolas. El año en el que se estrenó Terminator 2: Judgement Day de James Cameron. Cuando Queen publica Innuendo.

Todo estaba lleno de contenido en 1991, y nostros nos lo estábamos perdiendo, naciendo todavía.

Pero crecimos (unos más, otros un poco menos)

No he tenido la suerte, digamos así, de poder haber programado en una pantalla de fósforo verde (con lo que me habría gustado), pero fui de las primeras generaciones (y creo que de los pocos “niños”) que programó un VTech (aquellos portátiles de juguete con pantalla LCD monocromo) en BASIC.
Pero cuando nací todavía no estábamos conectados a Internet, sino a un servicio nacional que ya nadie recuerda, de nombre Infovía, con un módem de 28.8kbaud/s que hacía un ruido infernal y característico.
Comparto tiempo contigo al ver llegar la tarifa plana de datos (que ahora quieren tarificar por consumo, ¡qué retroceso!).

Con el fracaso escolar, estoy de acuerdo. Se están echando a perder muy mucho la mayor parte de las nuevas generaciones.
Todo esto comenzó con la LOGSE (esto requiere más debate), pero es que desde hace unos años, ocurrió algo antes impensable ¡se empezaban a quejar los profesores universitarios de que llegaban alumnos con faltas gravísimas de ortografía!
Y estos son los mismos que ahora generan contenido online.
Porque lo bueno de la red es que es anárquica, es libre y falta de moderación; y esto es lo que permite también que todo este contenido, que no es filtrado de ninguna forma, acabe siendo visto, lleno de errores que pasan a verse como “normales” (entrecomillado: normales no son, pero tan excesivamente comunes que acaban en mente de cualquiera como algo por lo que no alarmarse).

De todos modos, lo de que la gente lee mucho más..
Hay quien lee, y hay quien no. Quien practica lo suficiente, sabe distinguir entre algo bien escrito y algo que no, y quien no, es porque no lee lo suficiente.

Pero estos que no han distinguido entre bien y mal generarán más contenido, propenso a estar mal formado (aún con buenas ideas), con lo que es imprescindible que de una vez la Administración Pública inste a los políticos, y estos se dignen, a servir al pueblo, a ganarse el sueldo vitalicio del que disfrutan una vez se sientan en una silla del congreso, y a realizar una reforma de la Ley de Educación para mejor.. No para que ellos sigan ganando más veces, comiendo el coco a quienes no les dejan pensar, porque es algo que no se enseña. Sino para llegar al bienestar real.

Con dedicatoria

Lunes, julio 5th, 2010

Este promete ser uno de esos posts largos (y esto lo digo antes de empezar a escribir) y que pueden acabar aburriéndoos a todos los que me leais.

Pero este será el primero de esos posts que no va a ser leído antes por nadie en particular. Porque hasta ahora, en las sombras, todos los posts un poquito largos y que pretendían tener algo de sentido fuera de mi cabeza eran publicados después de la aprobación de alguien muy cercano, cuya crítica me anima siempre a redondearlo y pulirlo todo.
Alguien a quien quiero dedicar la entrada de hoy.

Y por ello, todo el contenido aquí escrito no ha pasado por sus ojos todavía. Puede que ni siquiera yo relea mis palabras al terminar el texto. Y si hay errores en lo que he dicho, simplemente lo siento.

Porque siempre, tener a alguien con criterio, con buenas ideas, y con una forma de pensar que pueda comprender la tuya, es algo simplemente maravilloso y afortunado.

Lo prometido. El texto.

Porque cuánta gente hay por el mundo sin criterio, que se junta con más gente sin criterio y acaban siendo tantos que pueda incluso parecer que tienen personalidad. Porque así es, hay gente que sin su ‘pandilla’ no saben qué pueden hacer o qué escoger, porque de su elección depende el que siga siendo aceptada en su grupo de amigos. Menuda amistad, debería decirse. Pero eso es otro tema.

El kernel es el hecho de que la sociedad, en general, anda muy falta de criterio. Nadie vota ya por intenciones políticas, por programas electorales ni por el bien de la sociedad, de ellos mismos. Hoy se vota por el color, por lo bien que habla la persona o por lo bien que a ti, individuo (pero no a todos, sociedad para la que se gobernará) te han besado el culo.

Por supuesto, quedan reductos de gente que no, que a pesar de los esfuerzos de los circundantes por destruír la cultura, todavía se esfuerzan (nos esforzamos, con humildad me incluyo si se me permite) en mantener viva una forma de pensar propia, del individuo.
Porque a mi puede gustarme más una cosa, y a ti otra; y en lugar de persuadirnos para que uno acabe aceptando que una es mejor que otra, después de una amistosa conversación podemos, simplemente, llegar a comprender porqué nos gusta cada cosa, sin intentar cambiar a nadie.

Futuros ingenieros, licenciados, arquitectos, diplomados, y demás graduados de educación superior, cada vez entran en el sistema con peores expectativas, con formas de ser mucho más laxas, mucho menos personales. Soy estudiante de primero de Ingeniería, y no pretendo que la educación superior sea elitista; pretendo que las personas sean cada uno mismo. Y no puedo creerme que pueda haber tanta gente que esté matriculada en carreras por tanto tiempo y que no asistan a mitad de las clases de las asignaturas que se han matriculado. ¡Que son los cursos más baratos de sus vidas por hora!
Por supuesto, depende del plano docente, pero excluyendo este, todavía quedan muchas clases vacías.

Y hay demasiados niños (lo ideal serían 0, por eso 1 ya serían demasiados) que se ven arrastrados al fracaso educativo en los niveles más elementales de esta, en sus pequeñas vidas, por causas no siempre justificadas, y que raras veces tienen que ver con la capacidad de pensar que tenga el chavalín.

Porque la tele es un aparato que emite lo que a unos señores les interesa. Y tienen muy buen criterio… pero no para con las personas que, activa o pasivamente, están siendo educadas por esta; sino para con ellos mismos, con su rendimiento económico. Y por alguna razón, en la sociedad actual, se vende mucho y demasiado bien lo gamberro y gandul.

Cada vez me gusta más apegarme a la gente con aprecio a lo que tiene valor cultural.

Porque cada vez hace más falta tener bien presente lo que es un buen criterio.

Porque cuando me faltan palabras, tú* siempre tienes una forma de describir en la que dibujas con ingenio en las palabras exactamente aquello a lo que me refiero. Me encanta.

Porque hacemos falta muchos, aunque yo… te tengo a ti.