Posts etiquetados como ‘Medios de masas’

De como la tecnología cambia mi estilo de vida

Lunes, mayo 10th, 2010
¿Te acuerdas de cuando el teléfono solo servía para llamar?

¿De cuando llegó el móvil, y con ello los SMS (y solo los SMS)?

¿Y de cuando no existían los blogs, o de cuando empezaron, y tú no tenías uno, ni te preocupaba que alguien desconocido te visitase en internet?

¿Y del primer móvil con cámara?

¿… Y del primer móvil que hayas tenido?

¿Te acuerdas de lo bien que suena un vinilo?

¿De cuando te pasabas las noches durmiendo en lugar de estar de madrugada programando?

¿Y de cuando ibas de viaje y no te andabas preocupando por qué fotos subirías a tu red social, foro, a DeviantArt o a Flickr?

¿Te acuerdas de cuando, si tenías música en tu ordenador, era porque la habías ripeado del CD?

Claudia Dans dice que no.

Pero yo francamente creo que esto lo dice para dar rotundidad al post.

Yo sí me acuerdo

Mi primer móvil, a su vez mi primer móvil con cámara, un Sony Ericsson T610, con un botón del infierno a la derecha, en un mundo en el que la conexión móvil a internet era algo que solo unos pocos podían permitirse.
Y hoy, con un HTC Legend, táctil, con Android, cuasi-continuamente conectado, cámara con 5 veces más resolución, WiFi…

Una conexión a Infovía, antes de la conexión a Internet: Una red creada solo para España, por Telefónica. A una velocidad de 28800bauds, que posteriormente subieron a 56k. Con un modem del que todavía recuerdo el ruido que emitía.
Hoy en día la velocidad en mi casa multiplica por 200 a esa velocidad original. Y no es solo a España. Es la Internet global.

Mi primer portátil… Hace menos de un año que tengo portátil por primera vez (quitando los VTech de juguete que eventualmente me fueron regalados, y en los que programaba en BASIC antes de los 10 años). Un MacBook Pro. Con Wifi. Con Bluetooth. Tecnologías de conexión sin cables que tienen menos de la mitad de años que yo.

Mi primera cámara de fotos…, no era mía, era de mi padre; pero yo hice un par de fotos de algún carrete. Una Ricoh SLR con un display LCD que mostraba el número de fotos que le quedaban, el nivel de las pilas y la velocidad de obturación. Y nada más. Palabras como HDR todavía no habían sido siquiera acuñadas.

Siempre he tenido algún reloj de pulsera, desde que tengo memoria. Recuerdo que siempre ha sido digital. El único reloj que me sirve y no es analógico es un Lotus de mi comunión. Los demás, Casios digitales a excepción de uno cuya marca no recuerdo y que me rompió.
Pero el reloj que tenía antes recordaba alarmas o números de teléfono. A día de hoy eso poca utilidad tiene, con tan limitado espacio y tan parca interfaz.
Mi reloj actual, un Casio PAW1500-7V tiene brújula, altímetro, barómetro, 5 alarmas, cuenta atrás, cronómetro, sincronización automática de la hora y del horario de verano, retroiluminación automática, carga solar.., vamos, funciones mucho más cómodas.

Cuando antes, para buscar información tenías que esperar a llegar a casa y buscarlo en un tomo, o ya más tarde, en el ordenador; cuando ahora simplemente dices «Espera que me conecto y te lo digo».

Siempre recordaré los vinilos que mi padre ponía los domingos para levantarnos en el equipo de música, ya hace años. Ahora ha perdido un poco esa costumbre. La calidad de su sonido era impecable, incomparable con los algoritmos con pérdida actuales como el MP3.

De lo que no me acuerdo es de no estar programando en algún momento alguna cosa. Eso sí que.. no ha cambiado nunca para mí.

Pero mi vida no ha cambiado tanto. No ha sido una revolución, ha sido evolución.
Sigo desayunando café con cereales. Cuando iba al colegio desayunaba los cereales con Cola-Cao; pero hará ya 6 años al menos que lo he sustituido por café con leche.

Pero ahora escribo en twitter, en el blog (muy de vez en cuando, pero cuando puedo lo hago), en facebook, en Tuenti.
Me he separado de alguna gente de la infancia, por diversos motivos; de alguna gente más de lo que me gustaría; pero he encontrado nuevas amistades aquí.
Compro y regalo cosas que antes deseaba que me regalasen a mi.
Ya no leo noticias en papel. O al menos, casi nunca.
Tengo portátil (esto ha sido un gran cambio).
El correo electrónico por fin tiene un sentido para mi, y me jode que la gente no sepa utilizar las conversaciones hiladas de Gmail.
Montones de cosas han pasado y experiencias se han vivido.

Y lo que queda por hacer.

Soy de la era digital. Y no volvería atrás. Desde luego, quedan muchas cosas por mejorar, y en el pasado nos podemos apoyar. Pero no para rescatarlo, sino para cambiarlo, mejorarlo, actualizarlo, volverlo más mágico de lo que fue.

Y con mi modificación de una frase de Sir Arthur C. Clarke me despido: «Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada será indistinguible de la magia».
Hagamos del futuro algo mágico.

Connection closed.

Sociedad

Lunes, diciembre 14th, 2009

No hablaré hoy, lectores, sobre tecnología, películas, política ni filosofía. Tal vez aparezcan referenciados a lo que da título a la entrada y para la cual, antes de entrar en tema, definiré los siguientes términos.

Individuo
ser consciente, que dispone de cierta autonomía, guiado por impulsos propios, capaz de actuar con inteligencia. Tú, lector, eres uno de ellos.
Media (aritmética)
algoritmo matemático destructivo (es decir, no invertible) de aproximación de datos similares sobre una serie, que no tiene en cuenta los extremos de la misma; de los cuales se pierde información.
Sociedad
media del conjunto de individuos que la forman.

Y este último podría parecer un concepto perfecto, una definición que lo aglutina todo, que tiene lo bueno y lo malo de todo el mundo. E incluso podría aceptarse ante la falta de visión de un sistema mejor. Menuda equivocación habríamos cometido.

Libertades, derechos, obligaciones y restricciones, se nos imponen en la sociedad como excusa, ante su capacidad de autorregulación y de buen hacer de la misma, si de limitaciones careciese.

Pero si estais leyendo esto, podeis imediatamente estar viendo un sistema carente de regulación externa, neutral por definición, cuya autorregulación es asombrosa: La Red. La Red debe a la sociedad sus individuos. Pero la sociedad le debe más a la Red. Le debe información, conocimiento, rapidez y evolución cuanto menos.

Al contrario que la sociedad, la Red no aglutina, no suma ni divide a sus individuos. Los concatena. Todos y cada uno tienen fuerza individual, fuerza suficiente como para causar cambios. Y no se requiere un nombre, ni un pasado, ni abuelos, ni enchufe. Tan solo se requiere inteligencia. ¿Por qué? Para aportar algo a los demás en la Red. Pero no se requiere por precepto, o por regulación. Somos cada uno de nosotros quienes desechamos y borramos de nuestra vista lo que sobra sobre lo que vemos, y no un filtro externo que nosotros no podemos cambira, gestionado por el dinero de los lobbies que quieren gestionar el derecho a la información y que ya no pueden. En la Red jamás podrán, mientras continúe siendo neutral. Es un derecho fundamental sobre cada individuo que debe prevalecer.

Porque si algo es importante, el efecto coca-cola+mentos de twitter y facebook hará que todo el mundo se entere de cualquier suceso en muchísimo menos tiempo del que se tarda en elaborar un periódico. Y porque además participamos activa e individualmente en la elaboración de la información que proporcionamos, y se la proporcionamos a la gente que creemos que les importa, estamos realizando una selección y un trabajo colectivo que es incomparable al de cualquier otro medio de comunicación, aunque no nos demos cuenta conscientemente.

¿Quién regula Twitter? ¿Cómo se calculan los Trending Topics?

Nosotros somos Twitter?. Y los Trending Topics se calculan ellos solos. No por la presión de ninguna empresa.
Y nadie tiene prioridad en sus publicaciones. No hay resaltos o colorines más llamativos para aquellos con intereses comerciales o de otro tipo.

Pero la sociedad se conforma con ver la tele y creerse lo que los lobbies han dicho que debería decirse sobre un tema (y si el lobby es el gobierno, ya sabemos lo que pasa).

Yo no veo la tele. No se lo merece. Por la mala selección de noticias, la pésima calidad de su retransmisión y el exceso de personal, de audiencia, de dinero invertido en las mismas y por el tiempo que perdería en hacerlo.

Y el planteamiento de las cadenas de televisión es lo que hay que evitar en Internet: que nadie sea juez y parte.

La Red puede gobernarse en autarquía. De hecho, prácticamente lo hace en la actualidad. Aquello que merece ser expresado es replicado y llega al infinito. Lo que alguien cree que sobra, queda ahí, olvidado. Sin embargo, siempre será accesible. Y si más adelante le interesase a alguien aquello que parecía sobrar, no habrá sido silenciado por ningún Garbage Collector, y podrá consultarse sin la necesidad de hemeroteca ni estructuras similares. (Por supuesto, exceptuando casos en que el contenido sea borrado, que el alojamiento deje de existir, se cambie parte del contenido y excepciones similares).

Es necesario extrapolarlo. El funcionamiento de la red tan solo requiere una inversión económica de cierto calibre para mantenerla (los servidores Tier1 y las conexiones intercontinentales). Mas el gasto en personal sería muchísimo menor, y dejaríamos de requerir una representación de nosotros que anule nuestras voces individuales, teniendo en vez de ello, pleno derecho inmediato y directo de elección y proposición para los cambios.

La otra gran ventaja, la desaparición de partidos y colores. Nadie tiene porqué encuadrar en una mayoría, y menos cuando el país se vuelve cada vez más bipolar, con solamente dos partidos que puedan considerarse mayoritarios. Cada uno puede ser uno mismo, y ser muy progresista en un par de situaciones y conservador en otras, ¿no puede? (actualmente no ¿por qué?). Y con esa desaparición, también fuera las responsabilidades del Gobierno. Porque el Gobierno serán sus individuos. No más errores por su parte. Si hay errores, asumámoslos. Y arreglémoslos. De ser así, tendremos la culpa, por supuesto; pero también poseeremos algo muchísimo más importante: el poder directo para solucionarlo.

No es revolución lo que es necesario.
Es redefinición.

Adiós, Telecinco

Jueves, agosto 6th, 2009

No es una sorpresa lo que voy a decir, al menos, no debería serlo para quienes compartan mis ideas y/o me conozcan.
Y es que esta es la historia de cómo existe una empresa de contenidos sin contenido, de cuento sin historia, de novela sin argumento.
Esta es la historia del final de una cadena.
El Crepúsculo de los Ídolos, tal vez.

Porque el que una empresa lleve tiempo instalada en el botón central del mando no tiene más derecho que las demás para no programar con suficiente rigor su programación. Ahí, acaparando el centro, aguardando que la gente tan solo la haga sobrevivir, que suban sus índices de audiencia, por haber pulsado el botón más marcado del mando, aquel que tanto en mandos como teclados suele estar en relieve.
Injusto es que lo posea una cadena con semejante dirección, ¿no les parece?

Y es que lo único que le queda a Telecinco son sus telediarios… dependiendo de quien lo juzgue, claro.
Sí, también tienen sus lunes por la noche, con CSI en abierto (que no gratuita: ellos reciben dinero por los anuncios emitidos).
Pero ver series así es incómodo. Y no me vengais con que es incómodo verlas en una pantalla de ordenador, ¿no es más incómodo una cortina de anuncios en el momento de suspense e intriga? ¿no es incómodo no poder pausarla cuando quieras y no un publicista? ¿No es más cómodo ver una serie cuando tú quieras y como tú quieras?

Además, hay productos con los que puedes llevar a tu carísimo televisor la imagen de lo que estés haciendo en el ordenador.

Internet es superior en calidad, en cantidad (puedes ver contenidos en otros idiomas, subtitulados o no), en disponibilidad y en flexibilidad. Los contenidos siempre están ahi, aguardando pacientemente a que en exclusiva puedas verlos. Con o sin anuncios, cierto, porque los anuncios se pagan. Son los que permiten vivir al proveedor de los contenidos.

Y a Telecinco también, aunque eso ellos no te lo recuerden, sino que solo te cuentan que bueno es tal estropajo y cual colonia en navidades, por ejemplo. Y en tu televisor no tienes AdBlock Plus para evitarlo.
En Firefox sí.

Series: Internet. ¡123Mambo!

Basura, anuncios y gossiping, Telecinco.

Esto, dicho en cualquier programa de ese viejo medio de masas podría haberme comportado una poco educada salida a la calle, cuanto menos.

Viva la neutralidad de la Red.